Las Mujeres Vengativas 3

El marido, en su lecho de muerte, llama a su mujer. Con voz ronca y ya débil, le dice:
– Muy bien, llegó mi hora, pero antes quiero hacerte una confesión.
— No, no, tranquilo, tú no debes hacer ningún esfuerzo.
– Pero, mujer, es preciso. insiste el marido.
– Es preciso morir en paz.
– Te quiero confesar algo.
— Está bien, está bien. ¡Habla!
– He tenido relaciones con tu hermana, tu mamá y tu mejor amiga.
– Lo sé, lo sé ¡Por eso te envenené!

¿Te gusto?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *